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Núria Argany te ofrece la posibilidad de conectar con tu esencia, lo que verdaderamente eres, haciéndote consciente de tu personaje, reconociendo tus proyecciones y resistencias a través de técnicas-terapias corporales, psicológicas y energéticas, recobrando el equilibrio, la armonía y la paz interior.

Núria Argany se ha formado a través de:

Seitai, Meditación Zen, Psicología, Terapias Naturales y Energéticas, Preparación al Parto Consciente, Ito-Termi, Sueños, Oligoelementos, Dietética, Formas-Pensamientos, Regresiones, RMF-Balacing, Tachyon, Ataraxia, Curación Cuántica, y Reconnective Healing.



viernes, 3 de marzo de 2017

La decisión es ahora



La decisión es ahora

Todo es una cuestión de decisión. No de una decisión que se contenta con decir: “Sí, sí lo haré, el cambio llegará”, sino de una decisión consciente y responsable que nos conduce al cambio en el momento mismo en que lo decidimos y que se mantiene en cada uno de nuestros actos.

¿Qué es una decisión consciente? ¿Y qué es una decisión inconsciente?

Una decisión consciente es una decisión sin vacilaciones, sin reflexión. No está separada del acto que le corresponde: ya no hay distancia entre la decisión consciente y el acto mismo.

Cuando tomamos una decisión consciente, todos nuestros cuerpos están alineados con ella. Tomemos un ejemplo: imaginamos a una madre que decide preparar la comida del almuerzo para su familia. No va a dudar y preguntarse si debe o no ir a la tienda, poner la mesa y servir el almuerzo. Todos estos actos transcurren de forma natural y sin forzar su decisión, la organización necesaria se pone en marcha por sí misma. Ahora, si esta misma mujer tuviera una duda en decidir hacer la comida, tal vez olvidaría comprar todos los ingredientes necesarios, y quizás a la hora de comer le pediría a un miembro de su familia que preparase la comida en su lugar.

Somos como una madre perezosa que, no solamente no ha tomado la decisión de preparar la comida, sino que además no se atreverá a ser honesta con su familia y confesarles que sencillamente no tiene ganas de hacerla.

La familia se sitúa en nuestro interior. ¡Hay tantos personajes que tienen necesidad de recibir nuestro amor incondicional, tienen necesidad de que se les alimente con lo que verdaderamente nos corresponde, pero no respondemos, hacemos ver que amamos cuando en realidad tenemos un solo deseo: que alguien se ocupe de nosotros y que nos alimente!

El problema, no es que necesitemos que nos alimenten, porque si fuésemos honestos, aceptaríamos esta situación y nos atreveríamos a expresarla. Entonces tomaríamos una decisión consciente: la de colmar al fin la falta de amor que nos reclama nuestro niño interior porque de pequeño no recibió lo que necesitaba y reclama constantemente nuestra atención.


             
Tomando esta decisión consciente de escuchar nuestra necesidad de reconocimiento y de alimento afectivo, permitimos que la vida organice a nuestro alrededor todo lo que llevará a satisfacer este deseo. Seguidamente podremos abandonar este deseo que es como un velo que cubre todas nuestras relaciones y disfraza sin cesar nuestro ser divino de amor en un mendigo eternamente insatisfecho.

Necesitamos pues reconocer en qué papel y en qué película estamos situados actualmente. Esto se nos revela en cuanto nos ponemos verdaderamente a la escucha de todos nuestros personajes interiores, desde el niño abandonado, al tirano sediento de poder y de reconocimiento.

La primera decisión es la de reconocer exactamente quién creemos ser y mirar bajo las capas de protección y los muros de defensa que hemos levantado para no sentir el dolor o la rabia de nuestra carencia y de nuestra profunda insatisfacción con relación a nuestra situación actual.

Si esta líneas nos hacen reaccionar y decir: “Qué va, yo estoy muy satisfecho, no siento en absoluto ninguna carencia, estoy plenamente satisfecho”, esto nos demostrará que no lo estamos, ya que cualquier reacción, nos enseña a reconocer con sinceridad nuestra resistencia a aceptar sentir lo que se oculta tras esta justificación positiva disfrazada.

Si, por lo contrario, no nos hacen reaccionar y nos sentimos satisfechos, perfectamente satisfechos, aquí y ahora, sintiendo la soledad de nuestra realidad, entonces podemos pasar a la etapa siguiente que es la de expresar y manifestar sin traba esta plenitud y este estado de simplicidad y de paz que es nuestra naturaleza verdadera.

Pero antes de atrevernos a manifestar nuestra verdadera presencia de amor, es necesario dejar que el viento barra todas las mentiras relativas a nuestra identidad ficticia. Si nos sentimos víctimas, sea cual sea el entorno o la persona con la que esto ocurre en el mundo visible, primero deberemos tomar la decisión de aceptar lo que es y sanarlo con nuestro amor ilimitado y todopoderoso.

Hay, en verdad, una sola decisión que lleva necesariamente a todas las demás y que permite que el rio fluya de forma natural y sin obstáculos hacia nuestra fuente, océano de plenitud de ser quienes somos.

Esta decisión es la de aceptar ser conscientes de SER CONSCIENTES.

Se borran entonces de nuestro camino todos los “No sé cómo hacerlo” y todas las resistencias a ocupar verdaderamente nuestro lugar: Nuestra responsabilidad de ser la encarnación divina de la Esencia de Amor y de Luz manifestada en esta Tierra.

Cuando nos damos cuenta de que somos, desde toda la eternidad, la Inteligencia Consciente, ya no queda nada para hacer, ni por alcanzar. En ese momento sólo estamos presentes, totalmente presentes ante esta fuerza maravillosa que nos permite decir simplemente:

                                   “ESTOY AQUÍ”

Tampoco necesitamos poner calificativos para adornar este “Soy” de adjetivos y atributos que o bien nos disminuyen (“Soy incapaz”), o bien refuerzan nuestro orgullo (“Soy mejor  que tú”).

Observemos un instante nuestros comentarios sobre nosotros mismos, y si nos atrevemos, abandonemos todo, hacemos borrón y cuenta nueva pasando página de todo lo conocido y de todos nuestros hábitos en creer que somos tal o tal cosa.

¿Nos atrevemos a tomar la Decisión?

¿Cuál es la decisión que quisiéramos tomar en este momento preciso de nuestra vida, cuál es la decisión esencial para nosotros ahora?

¿Qué es lo más importante, qué es lo que verdaderamente queremos?

¿Queremos ser reconocidos, amados, o queremos ser libres de amar?


                           
Es de esta decisión de lo que se trata, y nadie más que nosotros puede hacerlo. Esta decisión es la clave de nuestra libertad, pero exige que nos comprometamos con ella, en este momento.

Tomando esta decisión esencial que es la nuestra, dejaremos de someternos al mundo y a cualquier condición que venga del mundo y de lo que llamamos los otros.

Entonces, veremos a los demás con otros ojos: sólo serán maestros, espejos que nos mostraran hacia dónde necesitamos dirigir todavía nuestra atención en nosotros.

Dediquemos unos momentos a hacer una lista de las personas que nos rodean y escribamos nuestros juicios, nuestros comentarios sobre ellas, sus características principales, las que nos irritan y las que admiramos.

Las que nos irritan u nos hacen reaccionar son los personajes en nosotros que no queremos ver ni reconocer; aquellas que admiramos son las que desearíamos ser y reflejan el potencial que nos gustaría desarrollar.

Reconozcámoslas todas, sin juicios, en nosotros. Entonces dejaremos de juzgar a los demás y nos daremos cuenta de que los demás somos nosotros.


                               

Tenemos que empezar
a no reflejarnos ya en los charcos,
a borrar nuestra imagen de los espejos,
a abdicar de nuestras cómodas representaciones,
a derrotar las copias de nuestra imagen,
a ganar su irreproductibilidad.

Y quedarnos entonces con nuestra imagen a solas,
sin remedos que la engañen o distraigan,
encogida en su total concentración,
compenetrada únicamente de su líneas.

Y para apartados así de nuestros propios iconos,
extraer de nosotros una mirada inédita,
para volver a vernos
sin la interferencia de sentirnos imitados.

Sacar de la circulación nuestra imagen
se parece a reconquistar nuestro origen.

                                          Roberto Juarroz – Poesía Vertical –

Ejercicio de concentración – Meditación.




viernes, 17 de febrero de 2017

¿Cómo vamos a celebrar que somos Amor?




Hemos estado investigando en los últimos encuentros el significado del Amor Incondicional y como habéis podido comprobar el tema no es sencillo ya que disponemos en nuestra mente de una gran cantidad de creencias o de sutilezas que encubren o magnifican nuestras necesidades.

El pasado martes cerramos este tema y aprovechando que el próximo encuentro coincide con el día 14, festividad de San Valentín; escucharemos la palabra amor, enamoramiento… en múltiples ocasiones (sin tener en cuenta los anuncios publicitarios en los medios de comunicación).  Busquemos la otra parte, dejémonos seducir por la palabra Amor que escucharemos y cuando la oigamos mentalmente añadamos la palabra incondicional e imaginemos algo que nos lo recuerde: la mirada de un maestro, de alguien que admiramos, de una mascota, un paisaje, una aroma, una sensación más allá de nuestra piel… lo que cada uno conecte y sienta.

Os propongo lo siguiente:

-    Repasar todos los escritos, reflexionarlos y proponer preguntas, dudas o trabajos.

-         No os presentaré nuevos temas, vamos a intentar profundizar en este que es la esencia de nuestra naturaleza.

-         ¿Cómo vamos a celebrar que somos Amor?

-         Os invito a ser creativos y encontrar una sencilla manera de compartirlo en el grupo. ¿Os animáis?

Recordar que el amor incondicional no existe en el mundo de la mente pensante simplemente porque la mente pensante piensa, cree y reflexiona.

Esto es un mundo en sí, mientras que el Amor se sitúa más allá del razonamiento y de la creencia.

El Amor es un mundo que experimentáis cuando dejáis de pensar y de creer.
“Vivir en el amor es una elección.” Es una decisión personal desde la soledad: YO SOY, sois los únicos que podéis decir YO SOY, por lo tanto, sois llevados a tener la experiencia consciente de la soledad.

La soledad es la experiencia de bastarse a sí mismo y el aislamiento es la negación del amor.

Hay dos movimientos esenciales que sin cesar tienden a equilibrarse para mostraros quiénes sois: uno es la meditación, la vuelta a la soledad y a la experiencia del ser único que os anima, y el otro es el amor, la experiencia de la proyección de vuestra luz en el mundo manifestado el cual os devuelve, por el juego de espejos, la experiencia del regreso a la fusión de la unidad de todo y de todos los seres.

El amor lo acepta todo. Todo juicio hacía el otro es una proyección de un juicio hacia uno mismo que no queremos reconocer.

La libertad es la primera manifestación que os mostrará que estáis verdaderamente en el amor.

Esta simple actitud de permanecer totalmente imparcial ante lo que hace, dice o piensa el otro basta para manteneros en el Amor.

Os vuelvo a preguntar: ¿no tenéis este poco respeto hacia vosotros mismos para dedicar, aunque sólo sea una hora de vuestro precioso tiempo, exclusivamente para vosotros y para estar con vosotros mismos?
¿Ya os ha ocurrido estar enamorados de vosotros mismos?

Elijo ahora sentir la Presencia del Eterno Enamorado.


                  
         Amor sólo una palabra, una nota, una vibración…

El amor es  una experiencia cuando se abre el corazón y el sentir nos une con toda la creación.

No hay palabras que puedan explicar la experiencia, solo un gran gozo, una alegría inmensa que nos conecta con la vida.

Desde ese instante cambia nuestra mirada tanto hacia fuera como a nosotros mismos y surge la gratitud, la veneración…

El mundo se transforma, el personaje desaparece, la mente deja de susurrar y un aliento de vibración única llena todo el espacio.

Todo es armonía, paz, gozo… y así sucede la expresión del Amor Incondicional.
   


miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Comprendemos el significado del Amor Incondicional?





Cuanto más tiempo dedicamos a esta sencilla parada en nuestro camino –el silencio-, más podremos permanecer en nuestra verdadera morada de paz y plenitud. Pero nadie en el mundo puede hacer este gesto por nosotros, ni siquiera un maestro realizado. Puede a lo sumo destruir el barullo de ilusiones de nuestras creencias y emociones desordenadas, pero el acto de amor hacia nosotros y la transformación que de él se deriva, sólo pueden venir de nosotros y sólo de nosotros.

Tarde o temprano, deberemos dejar a nuestros maestros y nuestra dependencia de toda autoridad que no sea la nuestra, pues el maestro no es otro que LA SOLA PRESENCIA DE AMOR EN NOSOTROS Y EN TODAS LAS COSAS.

Por tanto, debemos dirigir nuestra atención hacia los acontecimientos que nos muestran con exactitud las cadenas de nuestras dependencias y preguntarnos siempre si somos libres y si dejamos libre al otro.

A veces, nuestras manipulaciones para que nos amen son muy sutiles y debemos estar muy atentas y ser profundamente sinceras para reconocer nuestra toma de poder sobre los demás. Debemos recordar entonces que todo es un espejo y si con alguien o en alguna circunstancia no nos sentimos libre, esto viene de nosotros, siempre proviene de nosotros, ya que nada es exterior a nosotros. Lo que reprochamos al otro es lo que todavía no queremos reconocer en nosotros.

Si en una relación tenemos la impresión de que no somos libres, preguntémonos entonces por qué no nos permitimos ser libres, por qué damos nuestro poder al otro. ¡Se trata de un juego al que nos hemos acostumbrado y sobre el que nos hemos instalado confortablemente, se llama el juego del “ping-pong”!

El otro no nos influirá a partir del momento en que decidamos afirmar nuestra libertad por puro respeto hacia nosotros mismos. Afirmar no significa imponer, sino simplemente ser quiénes somos y fieles a quienes somos, así de simple. Si al otro esto no les gusta, es su responsabilidad, le corresponde a él mirar su espejo y reconocer lo que no le gusta de él, pero no nos toca a nosotros esperar que haga este trabajo, nosotros somos responsables de nosotros y esto ya es suficiente.

Cuando un número cada vez mayor de personas sepan hacer este gesto de humildad de reconocer que todo proviene únicamente de su conciencia y que todo, absolutamente todo no depende de nadie más que de él, podremos al fin vivir en un mundo de adultos, un mundo en el que descubriremos la importancia del respeto hacia la Tierra y hacia todo lo que nos ofrece.

Así, sabemos que la conciencia de Shambhala, la conciencia del amor no-personal se está incorporando al cuerpo de la Tierra, de la misma forma que nosotros un día nos incorporamos a este cuerpo que es nuestro templo para este camino de vida. La incorporación o el nacimiento de esta unión entre la vibración de Shambhala y el cuerpo de la Tierra se han preparado durante siglos. Ahora ha llegado el momento del parto físico, por esto en los tiempos venideros nos parecerá que sobre la tierra reina una cierta forma de caos. Este caos es la destrucción del mundo del olvido del amor. La destrucción de las antiguas estructuras que descansaban sobre las conquistas personales de poder es positiva e inevitable para el advenimiento de la era de paz y de serenidad que se prepara.

Así pues, las profecías se realizan, pero no vayamos a alimentar los egrégores de miedos y de reacciones que ya se han desencadenado con la aparición del caos que se ha instalado ya de forma clara y evidente. Nuestros pensamientos son inmensamente creadores. Imaginemos entonces que la mayoría de los habitantes del planeta elevan su conciencia al gozo de este mundo de amor que renace desde lo más profundo de cada uno de nosotros, y sentimos la fuerza inconmensurable de fraternidad que se ha alzado ya, en lugar de dar crédito a los que intentan conservar algún poder jugando con nuestros miedos.

El que introduce el miedo en nosotros es también un espejo, una pregunta que nos hace nuestra alma pidiéndonos que le informemos de nuestra elección. Por tanto, cuando oigamos hablar de catástrofes, de crisis o de caos, permaneceremos conscientes de nuestra libertad de elección. Somos libres de decir a cada instante: “Sí, Dios mío, es dramático lo que ocurre en el planeta…” y seguir engrosando así la masa grisácea que no paran de alimentar los que tienen miedo, o bien decir: “Me alegro de la destrucción que se está produciendo, porque veo a los seres despertar al amor, a la responsabilidad de sus actos y de sus pensamientos, y decido sentirme conectado a esta gran Fraternidad de hombres que han elegido alimentar lo Nuevo, lo Apacible y lo Sereno que está naciendo”.

El Apocalipsis, o la Revelación, ya han recorrido tres cuartas partes de su camino. Cuanto más dirijamos nuestra mirada hacia el gozo de lo que viene, de Aquel que Viene en el corazón de cada uno, más tendremos la sensación de recibir bendiciones de alegría y momentos de plenitud incomparables con todo aquello que se ha podido experimentar sobre la Tierra hasta ahora.

Existe una ley para la manifestación y la materialización de lo Nuevo: ésta consiste en hacer como si ya hubiésemos recibido aquello que tanto anhelamos, no solamente con nuestros pensamientos y nuestra imaginación, pues esto es sólo la primera etapa, sino en la realidad. Que nuestro Espíritu, nuestro corazón y nuestro cuerpo sientan ahora esta conciencia de Amor nuevo y fresco, pues sólo hay un lugar donde nuestras creaciones pueden realizarse: es ahora, en este preciso instante.

Cada vez hay más personas en todos los continentes que son ya conscientes del potente poder cuya materialización es la naturaleza misma de su esencia divina. Cada vez hay más seres que se reúnen en grupos de oración; aprenden por fin a meditar y a orientar su mirada hacía el corazón de su presencia silenciosa. La reunión de varias personas que dirigen su conciencia hacia la misma dirección genera una espiral de Luz cuya fuerza no podemos medir la magnitud. Los que consiguen ver con los ojos de su corazón pueden entonces contemplar cómo unos vientos y remolinos de luz de una potencia formidable actúan en el éter del planeta y disuelven las sombras de la negatividad y de pensamientos de peligro, así como todas las sombras energéticas que cubren la Tierra. Estos vientos frescos, formados por la atención amorosa de miles de seres en estado de meditación, han reducido considerablemente los daños y degradaciones a todos los niveles, pero sobre todo han tenido un efecto concreto y radical sobre la conciencia humana colectiva.

Por tanto, cuando meditamos, nos conectamos con estas vibraciones luminosas y reforzamos su poder de acción y de purificación. Cada hombre es una estrella que poco a poco encuentra y reconoce su destello.

Cuando miles de estrellas se encienden, se sana la oscuridad ilusoria a la que hemos dado tanta importancia estos siglos pasados.

Los centros y escuelas de desarrollo de la conciencia florecen como brotes en primavera, reconozcamos pues, que esta primavera está aquí y que poniendo nuestra atención en lo que es ligero, noble y bello en el corazón del hombre, contribuimos a erigir un mundo de amor, en nosotros y a nuestro alrededor.

El amor está totalmente exento de juicios. El amor es la mirada de Aquél que, en nuestros ojos, es el eterno enamorado.

Elijo ahora sentir la Presencia del Eterno Enamorado.




“Has caído bajo el hechizo, la hipnosis de tus propias proyecciones, y sufres por esa confusión. Todo lo que hace falta es una bofetada que te despierte de este estupor.”
                                                       Moojí

Ejercicio de Centramiento y Meditación.